La fotografía es sobrecogedora porque en ella comprobamos cómo es enterrado el vaso acuático y el lamentable estado de las instalaciones de un recinto deportivo que en su mejores momentos albergó unas extraordinarias pistas de tenis, cuidados jardines, amplios vestuarios, aseos y un siempre bien atendido bar-restaurante. Todo un complejo de “lujo” al alcance de cualquier teldense, hace tiempo “herido de muerte”
Denuncian que desde que fue instalado un quiosco al lado de la iglesia, las broncas, suciedad y constantes molestias a los vecinos del entorno han roto la tranquilidad por la que siempre se ha distinguido el barrio costero teldense














